Mantas y Plaids de invierno

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El plaid, una manta con tradición

Antes de convertirse en un plaid para la casa era una prenda de vestir que solían usar los escoceses de las montañas. Para ellos, no solo era una manta cálida, su diseño y los distintos patrones de los cuadros que solían llevar en su estampado indicaban claramente a qué tribu pertenecían. El plaid estaba hecho del mismo material que la falda escocesa. Un plaid se llevaba suelto y doblado sobre el hombro o se sujetaba con un broche. Los colores de los cuadros típicos eran gris, rojo y azul, con franjas de colores más brillantes como el blanco o el naranja. El plaid escocés original está hecho de lana, pero estas mantas también pueden estar hechas de algodón.

Un plaid para cada estación

Hoy en día, los plaids no están solo estampados en los tradicionales cuadros rojos y azules escoceses, sino que pueden encontrarse en infinidad de colores y estampados, decorando sofás o sobre la cama. Aprovéchalo y decora con plaids y mantas tu casa incluso en verano.

  • Invierno/Navidad: para un ambiente invernal lo ideal son los plaids mullidos. Los hay realizados en piel, incluso en pieles falsas, y con los típicos cuadros rojos y verdes, que nos hacen pensar, por los colores, en la Navidad. Aunque también hay plaids con otros estampados invernales como copos de nieve.
  • Primavera/Pascua: Los colores delicados y pastel marcan la pauta en esta estación. Y también ahora podemos usar un plaid. Elígelo en colores frescos como el amarillo o el lila, o con motivos florales que siempre son ¡tan primaverales! Tradicional o no: los plaids son piezas muy versátiles para la casa. Te regalarán calidez y le darán a tu casa un ambiente mucho más hogareño.

El plaid, un complemento acogedor para la casa

Los plaids de hoy, a menudo son de cuadros, pero ahora hay plaids en mucha variedad de colores. Además, los materiales utilizados hoy en día son mucho más diversos, como algunos modelos de plaids realizados en poliéster.

Sin embargo, para un plaid de alta calidad, cuanto más exclusiva sea la lana, más noble se verá el tejido. Además de la tradicional lana de oveja a menudo se usa lana nueva de alta calidad de corderos o alpacas. Y para plaids particularmente exclusivos, también puro cachemir.

Un plaid tradicional está confeccionado con tela cálida finamente tejida y aunque ya no se lleva colgado del hombro como hacían los escoceses de las montañas, sí que nos invita a envolvernos con él en el el sofá y hace que no queramos salir de ahí más que para ir a buscar una nueva taza de café.

Más allá de su tacto abrigado y gustoso, su apariencia de alta calidad y sus colores sobrios con estampados clásicos y discretos, convierten los plaids en la pieza perfecta para decorar cualquier rincón de la casa ya que se integran fácilmente en el estilo dominante y siempre quedan bien.

Sin embargo, debes tener en cuenta que un plaid clásico es algo más pequeño que una manta debido a su origen como tejido que cubría el hombro. ¡Pero esto no es ningún problema! puesto que no le resta valor a su utilidad. Al contrario, gracias a su práctico tamaño, un plaid es perfecto como acogedora manta de sofá en combinación con muchos cojines, como manta de pie de cama y también como manta de viaje. Y lo uses como lo uses, para interiores o durante un viaje, una cosa es segura: vayas donde vayas, estarás preparado para soportar las frías temperaturas de las Highlands de Escocia.